LAS "DIMENSIONES" DEL PATRIMONIO

Imaginemos una suerte de ejercicio: distintas personas recorren una casa vacía y refieren lo que evocan, lo que imaginan o recuerdan. El patrimonio del lugar es eso mismo: lo que representa el lugar para cada uno.

TESTIMONIAL

La de amigos, familiares y antiguos visitantes. Son quienes consideran el lugar, ante todo, como la casa donde habitó Victoria Ocampo y perciben allí testimonios de su presencia. Esos testigos ejercen lo que Borges llamaba la “policía de las pequeñas distracciones”: advierten que Victoria ubicaba tal pieza allí y no allá, aunque les resulte difícil explicar la importancia de ese detalle. Es la mirada que podríamos llamar “proustiana”; hay que considerarla, sin caer en el fetichismo.

ARQUITECTÓNICA

Mezcla de villa y de gran chalet, con influencias europeas, de distintas épocas y regiones, es un ejemplo notable de arquitectura ecléctica, típica de finales del siglo XIX.

PAISAJÍSTICA

El jardín de Villa Ocampo es resultado de varios estratos. El original, propio de la Belle Époque, es característico de la alta burguesía porteña, que diseñaba parques inspirados de los que visitaban en sus viajes europeos; esos jardines se sucedían de la Recoleta hasta San Isidro, similares a los parques de estancias. Otro estrato resulta de la intervención de la propia Victoria en 1940, que renovó los caminos, inspirándose en los jardines de estilo eduardiano que practicaba el grupo Bloomsbury. Una intervención que respetó el original, pero le dio un aire más decontracté, propio de una casa de escritor.

TÉCNICA

Aquí el personaje relevante es Manuel Ocampo, el padre de Victoria. Ingeniero civil formado en la Universidad de Buenos Aires y buen argentino progresista, dotó a Villa Ocampo de confort y amenidades modernas: luz y agua corriente de pozo. La casa está tan asociada a Victoria Ocampo que nos resulta difícil descubrir esa época anterior, pero Villa Ocampo también fue de vanguardia en ese aspecto.

SOCIOLÓGICA

Por ejemplo, la de Juan José Sebreli, según el cual la decoración de la casa pone en escena el gusto como expresión de una clase: “La mezcla de lo valioso y lo rústico, [...] constituía una manera de desorientar a las riquezas recién constituidas, a la chillona ostentación de los nuevos ricos, oponiéndole la tranquila seguridad de las familias antiguas, la posesión de objetos heredados que no menoscaban el contacto con otros meramente útiles. Era el tipo de elegancia que los ingleses llaman understatement, el hacer como sin querer.”

CULTURAL

La que considera el lugar como un manifiesto excepcional del modernismo, destacando la operación que Victoria lleva a cabo en 1940, que resulta en una amalgama singular de tradición y de vanguardia. Preservando formas y tamaños, pintó las paredes de blanco para darles más luminosidad a los espacios, pero también para simplificarlos y “planchar” las molduras y ornamentos. A esta operación se sumó la de una ambientación por medio de mobiliario, obras arte y otras piezas existentes en la Villa y otras que provinieron de la casa moderna de Palermo Chico: dos mundos opuestos, representantes de dos Argentinas. Obras de los artistas europeos Troubetzkoy, Helleu y Picasso junto con los rioplatenses Prilidiano Pueyrredon y Pedro Figari. Una vanguardista —guiada por escritores como Valéry, Proust, Michaux, Güiraldes y Borges— que construye su legado estético.

LITERARIA

Aquella que valora la extensa biblioteca que refleja los gustos y la biografía de su dueña: los libros antiguos y familiares, los clásicos franceses e ingleses que leyó en la infancia, las novelas policiales de Georges Simenon o el Manifiesto del Surrealismo de Breton.

HISTÓRICA

Se interesa por los visitantes que dejaron su impronta en el lugar y en la cultura argentina: Albert Camus se “refugió” allí cuando el gobierno de Perón prohibió la conferencia que el escritor francés debía dar sobre la libertad de expresión en 1949; Igor Stravinsky se alojó en Villa Ocampo cuando vino al país para dirigir Perséphone en el Teatro Colón, y compuso música en el piano de la casa; Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares se conocieron allí e iniciaron una amistad que sería legendaria para la literatura argentina.

LOCAL

Marcada por el orgullo que sentía Victoria Ocampo por lo que ella llamaba “la casa de las barrancas” y por el potencial que el sitio tiene para el público de la zona, que lo frecuenta asiduamente.

NOSTÁLGICA

Para muchos, Villa Ocampo es la manifestación de una Argentina malograda, de lo que el país debía ser y no fue. Esa visión romántica, propia del común de la gente, que se emociona pensando: “Ésta es la Argentina que nos merecíamos”.